Relato creado para el VadeReto de agosto

La luna mi confidente

Durante la madrugada de aquel 2 de agosto en plena luna llena, una pelea de gatos en el callejón colindante a la ventana de su habitación le despertó. Sudaba a causa del calor. Suspiró. Maldita sea, farfulló entre dientes. Fofo, se acercó con la cadena entre los dientes. Por dios Fofo. Protestó. Hizo caso omiso y se dejó caer sobre la almohada pensativo.
Cada noche durante el último año al salir la luna, desde que terminó su relación con Sara la melancolía le arrancaba un lamento que se convertía en sinfonía. Parecía una melodía que irrumpía entre los sueños de su tristeza. No sabía si el tiempo habría forjado profundas grietas o si tal vez era el silencio quién le inquietaba, pero sí que no podía seguir escuchando a la nostalgia, ni dejar que la música que armonizaba el viejo piano de la vida siguiera tocando como un claustro de voces que no deja de susurrar. Y en cada nuevo amanecer se fundía en un extraño magnetismo que le obliga a imaginar, coger una pluma y un papel y escribir sin parar todo cuanto sentía. El reloj de la vida seguía su curso inevitable; tic, tac… y con cada nuevo anochecer de nuevo un solo anhelo, que el dolor le abandonará y perdurase en el rincón del silencio. Estaba seguro de que más allá del pensamiento, donde todo era imaginación, encontraría un mundo de sueños, donde los sueños, eran una mera ilusión.

4 Comentarios

  1. Preciosísimo relato, Nuria.
    Me encanta tu prosa poética.
    Una dulzura y delicadeza deliciosa para describir lo largas y lastimeras que se hacen las noches de desamor.
    Ya lo dijo Sabina, la melancolía se tarda en olvidar 19 días y 500 noches, aunque siempre se queda por ahí escondida en un rinconsito.
    Felicidades por el relato y muchísimas gracias por tu aportación al VadeReto.
    Un abrazo.

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  2. ¡Hola!
    Coincido con JA en que tienes una prosa poética preciosa. La tristeza, la melancolía, la soledad, suele llamar a la puerta inesperadamente, por la noche, despertándonos… esos escritos concebidos de la mano de la melancolía a veces sorprenden.
    Saludos

    Le gusta a 1 persona

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