Reto #RetoLiterpo

Dicen que mordí la fruta prohibida y tú miraste para otro lado,

más no fue a conciencia el cometer tal pecado.

El otoño rocía el verano triste y apesadumbrado,

pues las ramas desnudas cubren de pena el pasado.

Pensé que volvería el viento y estaría a tu lado,

tal vez en primavera con el solsticio del verano.

Mira la muerte a través de tus ojos, sin párpados, ni rescoldo.

Parece un pasaje de luz en la oscuridad,

que abstracta interpreta una extraña realidad.

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Armario de Cuentos https://open.spotify.com/episode/2hcwpwR1qlwxO7Xv5Pi8Gm?si=cHiJSJ-ISHSpJN_qxzXBLQ

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🖕🖕 Audiolibro

¿Por qué le pido cuentas al olvido?

Veo el abismo en el resplandor del viento.

¡Que cosmogonía!

El fragmento construye un verso y rompe las riberas del poema muerto.

La luna madeja altiva el cielo que el viento agita.

¡Perdí la fe en la inmensidad del mar!

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https://librerialetrarium.com/texto/59#pagina18

https://jascnet.wordpress.com/2021/10/01/vadereto-octubre-2021/

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—Empieza el juego en el “La casa infernal”, pero ten cuenta que todo vale. No hay reglas. Los vampiros pueden ser demonios abrasando tus entrañas. ¡Piénsatelo! Si empiezas el juego, tendrás que terminar. Huye, aún estás a tiempo, o, atente a las consecuencias.

Las palabras de Raúl a pesar de parecer una amenaza sonaban demasiado tentadoras para negarme. Incluso la voz de ultratumba que puso, me gustó.

—Que no Raúl —insistí —me quedo. Mis amigos dicen que es un juego que no puedo perderme y Halloween es un día excepcional para ello, y (…) resulta que es hoy.

—Está bien, te advertí. A partir de ahora no somos amigos. Quedan cinco minutos para llegar al bosque. Suerte. Salió por la puerta como alma que lleva el diablo.

Me quedé pensativo unos segundos. ¡Tampoco creo que sea para tanto! Me dije.

Horas después de mi salida de la casa infernal oí un grito. Me oculté tras un frondoso árbol. Esperé. A los pocos minutos vi como Alberto arrastraba el cuerpo inerte de un joven cuya melena pelirroja, tenía el color de la sangre. Por lo visto le clavó el cuchillo en el pecho y después le cortó el cuello. Me encogí de tal forma que ni un mosquito habría podido verme. Pero tuve claro que debía atraparlo y acabar con él, antes de que me encontrase. Le seguí. Arrastró el cuerpo hasta una zona entre varios árboles cuya espesa maleza le permitía cubrir los cadáveres sin que fuesen vistos. Conté tres personas, para mi sorpresa uno de ellos era Raúl. Sentí una punzada en el estómago y tuve que cubrirme la boca para evitar las náuseas. ¡Caray con el tipejo! Pensé. Menudo elemento. Comprendí que sería él o yo; así que mejor él. Con mucho sigilo y lentamente para no ser descubierto me fui acercando. (Crujido) ¡Maldita sea!

Las hojas le alertaron. Quedé inmóvil. Alberto miraba en todas direcciones. Se paró en seco justo observando hacia el lugar donde me escondía. Me ha visto, pensé. Quise salir huyendo, pero fue muy hábil y con suma rapidez ya estaba detrás cuchillo en mano dispuesto a matarme. Cogí una rama gruesa y abrí mi faca. Luchamos. Era bueno el muy cabrón. Logró hacerme un tajo en el brazo, pero me giré con rapidez y le clavé mi faca en el estómago en el mismo momento en que golpeé con fuerza su cabeza y lo derribé. Después volví a golpearle más fuerte, una y otra vez hasta cerciorarme que no respiraba. Restos de su cráneo acabaron en mi camisa. Recordé la caja de vino que llevaba en el maletero, y el hacha; si, me dije, es perfecta. 

El frío húmedo del invierno calaba mis huesos. Eché una última mirada a la caja que me disponía a enterrar. Qué irónica mueca la de su rostro. —Lo hago a sangre fría, pero con cariño—murmuré. Una extraña sensación de júbilo apareció en mi corazón al ver el cuerpo troceado de Alberto. Sus noventa kilos puro músculo de nada le sirvieron ante el hipnótico que le administré mientras tomábamos una cerveza en el club, el muy bobo ni siquiera sospechó. Me apresuré a enterrarlo y justo cuando regresaba al automóvil oí un ruido. Un cazador salió de entre los árboles. Me pregunté cuánto tiempo habría estado allí. Sonreí cómo si nada.

—¿Se ha perdido usted, caballero? —dijo.

Pero estaba seguro de que disimulaba a la espera de que tuviese un despiste para abordarme al igual que otros dos tipejos que intentaron sorprenderme y que yacían en el fondo del lago junto con su armamento pesado.

—Busco una cabaña que alquilé y que se supone estaba por aquí, —mentí.

El hombre puso cara de intriga. Dudó durante unos segundos.

—Qué raro. Conozco la zona y no recuerdo que hubiese ninguna por aquí.

—Pues podría usted llevarme al pueblo más cercano, igual me confundí, ya volveré por mañana a por mi automóvil, tal vez a la luz del día me aclare.

—Por supuesto.

Subí a su coche y nada más arrancar hice como si estuviera mareado. El hombre me ofreció una bolsa de papel. —No vaya a vomitar en mi automóvil —dijo contundente.

En cuanto giró para salir del bosque hacia la carretera, cogí la escopeta y le pegué un tiro reventando sus sesos sobre el asiento.—Lo hago a sangre fría y me gusta cada vez más. —Susurré.

Hundí el automóvil con su dueño en el lago y regresé al bosque por si aún quedaba algún jugador.

Fernando era un hombre de semblante y rasgo duro que tenía una nariz puntiaguda y unos ojos negros color azabache que cuando te miraban parecían traspasarte. Llevaba varios años ahorrando para el viaje de su vida al planeta Criptón, donde por fin conocería como eran los alienígenas.
Saldría en pocas horas por lo que fue hasta un café cercano donde sabía que sus amigos estarían jugando al billar. Se despidió de ellos y a Pablo le dejó su perrita Lulú para que cuidara de ella en su ausencia.
Después fue a un comercio cercano y compró varios artículos que pensó podrían serle de utilidad durante su viaje.
Preparó el equipaje y marchó a la zona de la base desde donde despegaran, se sorprendió al comprobar que no era el único viajero.
Varios jóvenes adinerados y una rubia despampanante aguardaban para despegar.
No pudo evitar sentir una fuerte presión en el estómago al conocer a la rubia, cuyo nombre era: Bárbara.
Tras pasar por varios controles, por fin subieron a la nave llamada, Tiffani. El despegue no fue brusco, más bien fue como si un ciclón azotara la nave.
Les quedaban al menos, unas 48 horas velocidad de la luz antes de llegar a su destino tiempo suficiente para intentar conocer a Bárbara, pero el viaje no fue como esperaba, Bárbara se pasó las horas coqueteando con Román uno de los jóvenes acaudalados que sucumbió a sus encantos. Cuando aterrizaron en Criptón la bienvenida fue algo extraña. Aquellos seres de cabeza ahuevada, brazos enormes y largas piernas se comunicaban con ellos en su idioma.
¿Cómo era posible? Su ropa no era tal; una gruesa y rugosa piel cubría sus cuerpos. Vivían en una especie de colmena. Su alimentación era una especie de crema pastosa de un color amarillento que parecía una papilla y sabía a tocino rancio.
Copulaban con un raro movimiento rítmico uniendo las caderas en un constante vaivén hasta que se supone que llegaban a tener un orgasmo, pero los bebés alienígenas nacían al cabo de cuatro semanas.
A Fernando le llevaron hasta lo que ellos llamaban La Ecoket, (la escuela) allí los niños permanecían atentos a todo lo que su maestro les explicaba. Después se unió al grupo en La Fetus, (centro de fabricación de alimentos) era una fábrica, pero sin máquinas, solo algunos alienígenas triturando una especie de bayas de color naranja y desde el extremo de la larga mesa envasaban aquel maloliente mejunje.
Fernando tuvo la sensación de que alguien al fondo del local observaba oculto. Esto le inquietó. Tras llevarles a su alojamiento cerraron con llave.
Cogió su navaja portátil y abrió la cerradura. Se ocultó entre las columnas y llegó al que creía era el hospital. Se quedó atónito al descubrir la realidad.
¡Les aceptaron para estudiar su genética, su comportamiento!
En su planeta no tenían suficiente agua. Fue descubierto y obligado a contarles todo cuanto sabía del planeta Tierra, ante su reina; una alienígena cuyo objetivo era invadir la tierra, pero que a diferencia del resto de extraterrestes, llevaba puesto un traje que le cubría de pies a cabeza, con escafandra y todo, que parecía tener algo de humano.
Fue llevado de vuelta a su habitación, con la amenaza de que si volvía a salir sería castigado. Al cabo de un largo rato, la reina se presentó en su aposento.
Fernando, pensó al principio que iban a llevárselo para castigarle. Entonces se quitó la escafandra. Resultó ser una mujer que años atrás había logrado llegar a ese planeta; una científica millonaria que invirtió su dinero para lograr la ilusión de su vida; conocer alienígenas, pero que al ver su mundo quedó tan fascinada que logró conquistar al rey y que la tomase como compañera; aunque sus cuerpos eran muy diferentes y entre ellos solo había entendimiento.
El rey, había muerto un año atrás por una extraña enfermedad que acabó con la mitad de los alienígenas del planeta. Ella, logró frenarla creando una vacuna y la nombraron reina. Pero ahora, el problema del agua, debía solucionarse o todos terminarían muriendo. Fernando vio una mujer obsesionada.
La reina, amenazó con ordenar la invasión de la Tierra, si hablaba y se marchó más preocupado de lo que ya estaba. Les hicieron salir para desayunar, (lo cual era extraño pues no salía el sol) una espesa papilla repugnante. Quiso contarle a todos lo sucedido, pero tuvo miedo de que se enterasen los alienígenas y tomarán represalias, pero se sintió aliviado cuando llegó la hora de regresar a casa.
Bárbara, sin embargo, se negó a despedirse. ¡Está chalada! Pensó al verla. Cuando se despedían de ellos le pareció percibir una extraña mueca en el rostro de la reina.
Bárbara, se negó a volver al planeta Tierra y prefirió quedarse en Criptón. No imagino cómo podrá aguantar sin su cosmética.
Pero aún tuvieron otra sorpresa tras regresar de las vacaciones más extrañas de su vida; la reina, ordenó a un alienígena que viajara oculto en la nave para estudiar el punto exacto del planeta donde más agua había, pero al ocultarse lo hizo en la zona de los motores y murió abrasado nada más despegar por lo que los alienígenas al no tener noticias de él declararon la guerra a los humanos. Pero bueno, eso es otra historia.

880 palabras

Escribir jugando es un espacio de escritura con desafíos basados en juegos de mesa, pensado para aquellas personas a las que les gusta la escritura creativa y buscan una forma diferente y divertida para poner en práctica sus habilidades.

¿Juegas? 

Formar parte en este espacio es muy sencillo, puedes seguir los desafíos mes a mes o participar en aquellos que realmente llamen tu atención, ya estén en curso o sean de meses anteriores. ¡No hay límites para la inspiración!

Lo único que debes tener en cuenta es lo siguiente:

¿Cuándo? Cada día 1 del mes publicaré un nuevo desafío. No hay límite de tiempo para participar.

¿Formato y extensión? Poemas o microrrelatos de un máximo 100 palabras (sin contar el título). Tema y métrica libres.

¿Cómo hacerlo? Tienes varias opciones:

1) Si tienes blog: haces una entrada con tu creación y dejas el link en comentarios si quieres que vaya a leerlo (si eres de wordpress, puedes usar el pingback).

2) Si no tienes blog: escribe tu creación en un comentario en la entrada correspondiente.

3) También puedes usar tus redes sociales si lo prefieres (Twitter Instagram). Si es el caso, no olvides etiquetarme si quieres que lo lea. También puedes usar el hashtag #EscribirJugando.

Llevaba toda la noche sin dormir. Suspiró y entró de nuevo en la sala de interrogatorios.

— Si coopera se ahorrará tres o cuatro años de cárcel. ¡Maldita sea! Le caerán de diez a quince años por asesinato.

—¡Cojonudo!—Dijo su abogado contundente, que acababa de entrar en la sala— intimidación, y sin pruebas contra mi defendido.

—Su defendido fue detenido en la escena del crimen abogado de pacotilla. Y sus huellas dactilares las dejó en la puerta del contenedor donde se ocultó.

El abogado asintió con la cabeza derrotado. Miró a su cliente. Se sentía como un auténtico escarabajo.

100 palabras

https://lidiacastronavas.wordpress.com/2021/10/01/escribir-jugando-octubre-21/

Magnífica aportación de @pceudonimo que no pude resistir compartir con ustedes.

#RetoLiterpo

Quisiera olvidarte, pero tu misticismo es un sortilegio difícil de ignorar.Quisiera olvidarte, pero atraes el metal de mis huesos y mi mente como un súper imán. Quisiera olvidarte, pero si lo intento se deshacen los poemas y las rimas del universo.

Quisiera sin dudar olvidarte, pero es claro que no puedo abandonar esta arraigada fantasía que incendia mis neuronas. Es tan fuerte el magnetismo que me hace perseguir éste imposible que no puedo decirte adiós ni pasar de tí por un segundo. Quisiera olvidarte, y renacer…

Pero no hay estrellas suficientes en el cosmos para destrozar las ondas gravitatorias que me desvían hacía tí. No podré olvidarte, esa es la verdad. Y aunque tu sigas en tu mundo sin conocerme en ninguno de tus días… Yo viviré orbitando en ansías de tu amor.

Deleitennos con sus aportaciones. Como comentario o con una entrada en su blog y dejen el enlace en comentarios.

Espero sus aportes.

https://librerialetrarium.com/texto/57#pagina38

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